Al comenzar un nuevo año, me encuentro reflexionando sobre cómo puedo ser una mejor versión de mí mismo. Este 2025 trae consigo nuevos retos en todas las áreas de mi vida: como líder, profesor, coach, emprendedor, esposo y padre. Cada uno de estos roles tiene su propio peso y responsabilidad, y aunque no siempre es sencillo encontrar el equilibrio, he aprendido que no se trata de hacer todo perfecto, sino de estar presente y poner intención en cada faceta.
1. Nuevos Retos en el Aula
Este semestre marca un nuevo inicio en mi rol como profesor. Tendré la oportunidad de impartir dos nuevas materias: “Atracción y Retención del Talento” y “Desarrollo Organizacional”. Ambas son temas que no solo domino desde la experiencia práctica, sino que también me apasionan por su impacto en la vida profesional de los alumnos.
Sin embargo, enseñar no se limita a compartir conocimientos técnicos. Este semestre me he propuesto enfocarme en cómo conectar mejor con mis alumnos, ayudarles a entender no solo el “qué” y el “cómo”, sino también el “por qué” detrás de cada tema. Además, el aula no es solo un lugar para enseñar; es un espacio donde yo también aprendo.
2. Ser Mejor en Casa: Padre y Esposo
Mi rol familiar no se limita a ser padre. Este año celebro 26 años de matrimonio, ha sido un viaje lleno de aprendizajes, retos y alegrías. Como cualquier relación duradera, hemos tenido nuestras altas y bajas, pero lo que me ha quedado claro es que un matrimonio requiere trabajo constante, comunicación y la voluntad de aprender y crecer juntos.
Con mis hijos ya en la universidad, mi relación con ellos también ha evolucionado. Ya no se trata solo de guiar y cuidar, sino de acompañar y apoyar en esta etapa donde están construyendo su propia independencia. No es el momento de bajar el ritmo, sino de mantenerme presente, aunque el enfoque ahora sea distinto.
3. Mi Trabajo y Proyecto-Persona: Un Año de Impacto
En lo profesional, este año promete ser desafiante e inspirador. Por un lado, sigo liderando proyectos clave en mi trabajo actual, donde el enfoque está en construir equipos sólidos y transformar procesos para un mejor desempeño organizacional. Por otro lado, mi emprendimiento con Proyecto-Persona se sigue consolidando. Los cursos y consultorías que ofrezco son una manera de impactar directamente en la vida de las personas, ayudándolas a descubrir y potenciar su talento.
Proyecto-Persona no es solo un negocio; es un proyecto con propósito, y eso le da un sentido especial a cada hora que invierto en él.
4. Reflexión: Buscar la Mejor Versión de Mí Mismo
Este año no se trata solo de equilibrar roles, sino de buscar ser una mejor versión de mí mismo. Esto implica trabajar en mi salud física y emocional, ser más consciente de cómo gestiono mi tiempo y energía, y mantenerme enfocado en lo que realmente importa.
Para ello, he renovado algunos hábitos que me ayudan a empezar el día con claridad y energía: meditación y estiramientos por las mañanas, ejercicio por las tardes, y una alimentación más consciente. Pero también estoy comprometido a fortalecer mi autoconocimiento y a trabajar en mis áreas de mejora, especialmente en cómo manejo el estrés y en cómo comunico mis ideas.
Reflexión Final: El Propósito de Vivir Plenamente
Mantener el equilibrio entre tantos roles no es fácil, pero tampoco es imposible. He aprendido que no se trata de hacer todo perfecto, sino de vivir con intención y propósito.
Este año, más que nunca, quiero estar presente en mi trabajo, en el aula, en mi hogar y en mi relación conmigo mismo.
Si algo me motiva es saber que cada pequeño ajuste, cada conversación sincera y cada esfuerzo consciente suma para construir una vida más plena, el verdadero éxito no está en llegar más rápido, sino en disfrutar y aprender del camino.
¿Y tú? ¿Qué ajustes harás este año para equilibrar tus roles? Te invito a reflexionar y a empezar este 2025 con claridad y propósito.