Feedback

Feedback que Transforma: Lecciones de la Oficina, el Aula, el Hogar y la Vida Matrimonial

El feedback, o la retroalimentación, como quieras llamarlo, es de esos temas que no siempre son cómodos, pero que son esenciales. A lo largo de mi vida, tanto en lo laboral como en lo personal, el feedback ha sido una herramienta que me ha retado, incomodado y, sobre todo, enseñado. Lo he recibido en reuniones tensas, en la mesa del comedor, y hasta en un pasillo después de clase. Pero si algo tengo claro es que el feedback no siempre es fácil de dar ni de recibir.

A pesar de llevar más de 35 años de experiencia profesional, sigo enfrentándome al ego o a la “ceguera de taller” que, a veces, me impide ver mis áreas de mejora. Pero te soy honesto: es en esos momentos incómodos donde más he crecido, tanto como líder, profesor, esposo y padre.


Feedback en el Trabajo: Liderar y Crecer (A Veces con un Poco de Ego)

En lo laboral, el feedback siempre ha sido clave, pero no siempre fue mi punto fuerte. Al principio de mi carrera, creía que bastaba con ser directo y rápido: si algo no estaba bien, lo decía sin rodeos. Pensaba que eso era eficiencia. Pero la vida y mis equipos me enseñaron que el cómo se dice algo es igual de importante que lo que se dice. No se trata solo de señalar lo que está mal, sino de ofrecer una guía para mejorar.

Ahora trato de dar feedback balanceado: reconocer lo bueno, hablar de las áreas a mejorar y, sobre todo, ofrecer apoyo para avanzar. Eso no significa que siempre lo haga perfecto, ni mucho menos. Todavía tengo días donde el estrés o la prisa me ganan.


Feedback en el Aula: Escuchar También es Enseñar

Como profesor, dar feedback a los alumnos es parte del trabajo: evaluar su desempeño, corregir errores y guiarlos. Pero algo que he aprendido es que ellos también me dan retroalimentación, muchas veces sin querer. Me ha hecho replantearme cómo estructuraba mis clases y buscar maneras más prácticas de explicar.

También veo cómo los jóvenes, tanto mis alumnos como mis hijos, enfrentan grandes retos relacionados con el feedback en sus primeros trabajos. No siempre reciben retroalimentación formal, y cuando no la tienen, empiezan a construir historias en su cabeza: “Seguro lo estoy haciendo mal” o “Ya me van a correr”. Les he insistido: pedir feedback no es un castigo, sino una forma de aprender.


Feedback en la Familia y el Matrimonio: Lo Bueno, lo Malo y lo Incómodo

En casa, el feedback tiene otro matiz. Con la familia, las emociones siempre están presentes, y no es tan fácil separar la retroalimentación del juicio. Como padre, he aprendido que mis hijos no solo necesitan escuchar lo que pueden mejorar, sino también lo que están haciendo bien. Y aunque trato de hacerlo con empatía, no siempre me sale perfecto. A veces me gana el cansancio o el típico “porque yo lo digo”, pero estoy trabajando en ello.

Ahora, hablando del matrimonio, el feedback es otro nivel. Después de 25 años de casado, puedo decir que no siempre es fácil ni bonito. Muchas veces las cosas no se comunican de la manera más asertiva (blog anterior sobre comunicación). Sin embargo, he aprendido que lo importante no es solo lo que dice mi esposa, sino lo que hay detrás: una intención de construir, no de destruir.


Lecciones Clave del Feedback

Algunas lecciones que me ha enseñado el feedback en todos estos años, un proceso continuo y lejos de ser perfecto:

  1. Dar Feedback con Empatía
  2. Recibir Feedback con Humildad
  3. Hacer del Feedback un Diálogo

Reflexión Final: El Riesgo de la «Paz Barata»

Una vez, una terapeuta me habló de un concepto que nunca he olvidado: la “paz barata”. Es ese estado donde evitas las conversaciones incómodas para no tener conflictos, pensando que así todo estará tranquilo. Pero, como he aprendido, esa “paz” no dura. Lo que no se dice se acumula, y esas pequeñas cosas que ignoramos terminan convirtiéndose en enormes bolas de nieve o, peor aún, en guerras que parecen surgir de la nada.

El feedback, aunque incómodo, es lo que nos ayuda a evitar esas explosiones. No se trata de criticar o buscar culpables, sino de crear relaciones más fuertes, honestas y humanas. ¿Y tú? ¿Qué has aprendido del feedback que das o recibes? Te invito a reflexionar y a usar esta herramienta como una vía para crecer juntos, en cualquier ámbito de la vida.