Comunicación asertiva

Comunicación Asertiva: Lecciones y Temporadas

Si tuviera que resumir mi relación con la comunicación, la describiría como una serie de temporadas, dignas de un buen maratón de Netflix. Cada una ha tenido su propio estilo, sus retos, y en cada una he aprendido algo nuevo. He pasado de ser alguien reservado y más bien introvertido a una fase más explosiva, hasta llegar a la temporada actual: una comunicación más equilibrada. Y, como en toda buena historia, no faltan los altibajos, porque este proceso sigue en desarrollo.

El Introvertido Evita Conflictos (Temporada 1: Episodios 8 a 20)

En la primera temporada de mi vida, desde los 8 hasta los 20 años, era bastante reservado y evitaba el conflicto. Tenía opiniones, claro, pero prefería callarlas, pensando que así todo marcharía en paz. Poner límites o pedir abiertamente lo que necesitaba simplemente no formaba parte de mi estilo. Así que, en esta etapa, mi comunicación era más de escucha que de expresión.

La Explosión de la Adultez (Temporada 2, Episodios 20 a 40)

En la segunda temporada, entre mis 20 y 40 años, mi comunicación cambió radicalmente. Las responsabilidades y el ritmo de vida me hicieron más directo, incluso a veces explosivo. Si algo no me parecía, lo decía sin rodeos, aunque generara incomodidad. Este fue el periodo de “aquí mando yo”, que, como era de esperar, no siempre resultó bien.

En lo laboral, este estilo de “firmeza” a veces resultaba en ser percibido como demasiado tajante. Por suerte, algunos “episodios” de feedback de colegas me ayudaron a ver que la claridad es importante, pero también lo es cómo comunicamos las cosas. Así, empecé a encontrar un equilibrio para que el equipo se sintiera escuchado, y no solo “mandado”.

El Camino Hacia el Equilibrio (Temporada Actual, Episodios 40+)

En la temporada actual, gracias a la terapia, el coaching y el apoyo de colegas, amigos y familia, he aprendido a buscar una comunicación más equilibrada. Hoy sé que ser asertivo no es solo expresar lo que pienso, sino hacerlo desde la calma y el respeto, tanto hacia mí mismo como hacia los demás.

Poner límites y expresar mis necesidades ya no significa “entrar en conflicto”, sino construir relaciones más sanas. Por supuesto, hay recaídas en el guion, donde esa “explosión” de la temporada dos quiere reaparecer, pero el proceso de aprendizaje sigue.

En el Trabajo: Comunicación para Construir, no Imponer

En lo laboral, la comunicación asertiva me ha enseñado a equilibrar la claridad con la empatía. Expresar expectativas es importante, pero hoy intento hacerlo de manera honesta y directa, sin imponer. El objetivo es construir juntos, y ser líder no significa ganar todas las discusiones, sino hacer que el equipo se sienta respetado y motivado. Eso sí, no siempre me sale perfecto, pero el esfuerzo constante ha ayudado a fortalecer las relaciones en el equipo.

En la Familia: Poner Límites sin Remordimientos

En casa, la comunicación también ha evolucionado. He aprendido que decir “no” y pedir espacio cuando lo necesito es clave para evitar el desgaste emocional. Decir lo que pienso sin rodeos, pero con respeto, me ha permitido construir una convivencia más sana con mi familia. Claro, hay episodios donde termino accediendo a más de lo que quisiera, pero al menos ahora soy más consciente de estos patrones y puedo corregirlos antes de que se conviertan en conflicto.

En lo Social: Saber Pedir y Escuchar a los Demás

Socialmente, he aprendido que la asertividad también implica saber pedir. En años anteriores, evitaba pedir lo que necesitaba o expresar si algo me molestaba, pero hoy trato de ser claro y honesto con amigos y conocidos. Esto no solo me permite mantener una comunicación más real, sino que también genera relaciones más respetuosas.

Lecciones de Todas las Temporadas: Dominar las Emociones, Poner Límites y Saber Pedir

Estas temporadas me han dejado tres lecciones principales:

  1. Dominar las Emociones: Aprender a hacer una pausa antes de responder es clave para evitar que las emociones tomen el control. Esto me permite comunicarme desde la calma, sin que el enojo o la frustración dominen el mensaje.
  2. Poner Límites: Decir “no” y comunicar mis propios límites ha sido vital para no caer en el desgaste. Aunque me sigue costando, he visto cómo este simple acto fortalece mis relaciones.
  3. Saber Pedir las Cosas: Aprender a pedir lo que necesito de forma clara y respetuosa ha sido clave para generar relaciones genuinas. Puedo expresar mis necesidades sin miedo al rechazo.

Reflexión Final: La Serie Sigue en Curso

La comunicación asertiva no es una habilidad que se alcanza y se “supera”, sino un proceso continuo. En cada temporada he aprendido algo, y aunque las recaídas ocurren, agradezco a quienes me acompañan en esta historia.

¿En qué temporada de comunicación asertiva estás tú? Te invito a reflexionar sobre cómo tu propia evolución puede ayudarte a construir relaciones más auténticas.